
Yo tuve un cerebro muy pequeño y una cara muy grande; fui bípeda de la subtribu Hominina y no alcance a medir más de 1 metro de estatura. Viví entre los 3,9 y 3 millones de años atrás, mi contextura fue delgada, ligera y durante toda mi existencia habité al este de África específicamente en lo que ahora es Etiopia, Tanzania y Kenia.
Fui descubierta un día 24 de noviembre de 1974 por Donald Johanson, Yves Coppens y Tim White en Hadar, Etiopia.
Mi descubrimiento se destacó por sobre los demás por muchas cualidades, especialmente por ser Australopithecus mejor conservado a través de tantos años. Así fue posible comprobar que mi capacidad para caminar erguida, como los humanos actuales, precedió al crecimiento de mi cerebro.
Mis restos fueron encontrados en el lugar donde habitaba la tribu Afar, de ahí el nombre afarensis, y junto con otros doce individuos de la misma especie, incluido cráneos, conforman lo que se llama "la primera familia". Ahora les mostrare algunas características de mi especie establecidas por Donald Johanson:
- Capacidad craneal bastante menor: 375 a 550 cm3. Esto significa también un cerebro de un tamaño cercano a la tercera parte del humano actual promedio.
- Australopithecus afarensis era un homínido con frecuente actividad arbórea, ya sea recolectando frutos, durmiendo, jugando, etc.
- Su pecho no era en forma de barril, como el nuestro, sino que se estrechaba agudamente hacia arriba (forma de campana).
El dimorfismo sexual (diferencia física entre machos y hembras de una misma especie) era muy marcada, con los machos mucho más corpulentos que las hembras.
En lo que se refiere a nuestro sistema óseo es muy importante recalcar que teníamos el cráneo relativamente pequeño, como los antropomorfos, aunque en comparación con el tamaño del cuerpo éramos relativamente grande. Además, nuestra cara era bastante grande y se proyectaba delante del cráneo, debido al tamaño de nuestros dientes.
De nuestra boca también se concluye que el paladar era muy similar al del hombre actual; formaba una curva que no es parabólica, ni de lados paralelos, como en los grandes simios. La forma de la pelvis es importante ya que de ella se han realizado estudios necesarios para determinar el caminar bípedo erguido de los Australopithecus; es de su pequeño tamaño en comparación a los antropomorfos y presenta un canal de parto, en la hembra, más pequeño que el actual y con una notoria forma de riñón. Las hembras de la especie no necesitaban tener un gran canal de parto, debido al pequeño tamaño del cráneo de las crías.
De esta manera, termino mi historia, dejándoles a los lectores una nueva chispa de conocimiento acerca de mi familia, la forma de sobrevivir en un medio salvaje, nuestra organización como grupo de la misma especie y los accesorios presentes en la evolución de la especie.
Al ser descubierta por el estadounidense Donald Johanson el 24 de noviembre de 1974 a 150 Km. de Adís Abeba, Etiopía, experimenté una especie de alivio pues se conocería mi familia y el parentesco con otras especies que talvez en su conjunto, complementación o adaptación llevaron a la creación de la especie humana.
Mi nombre Lucy proviene de la canción "Lucy in the sky with diamonds" del conjunto musical The Beatles, que estaba siendo escuchada por los miembros del grupo investigador la noche posterior al hallazgo, entonces, tras ser experimentada concluyeron que mi fósil pertenecía a una hembra, lo que provocó que la canción no solo fuera una casualidad, sino además el pie para dar paso a nombrarme así, Lucy.
Así, luego de 3,9 y 3 millones de años atrás, mi especie ha sido desenterrada de desconocidos espacios de la superficie terrestre que en algún momento nos sirvió de morada. Hoy en día somos nombrados como Australopitecos afarencis, lo que me llena de orgullo, pues no fuimos enterrados en el tiempo como si nunca hubiésemos existido.

1 comentario:
muy bueno:)
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